Todo llega, todo pasa, todo cambia

Solamente ha pasado medio mes de 2021 y ya vamos por la tercera ola de contagios de coronavirus y el temporal Filomena ha azotado drásticamente a gran parte del país.

Muchos por ahí dicen que todavía echaremos de menos el 2020. Yo me reafirmo con lo que escribí el último día del año en redes sociales:

"¿Qué le pediría yo a 2021? Nada. Porque vendrá lo que tenga que venir, bueno o malo, y llegará en el momento preciso, ni antes ni después... La actitud que tengamos ante cualquier situación marcará la diferencia.

Cuanto más esperas, más fácil es decepcionarte. Cuando no esperas nada, todo llega. 

Mientras tanto, viviré la vida como me venga, día a día, persiguiendo mis sueños, agradeciendo estar viva, siendo feliz como soy, con lo que tengo y con las personas que hacen mi vida más bonita."

Hacía mucho que no escribía en el blog y ayer la película de Pixar que vimos en familia me inspiró, 'Soul'. Tranquilos, no voy a hacer spoilers, solo hablaré de qué manera me hizo reflexionar.

A veces estamos tan obsesionados con una idea, que se nos olvida disfrutar el viaje, se nos olvida vivir. Nos perdemos los detalles a nuestro alrededor, no disfrutamos el momento ni damos valor a las pequeñas cosas, pues nos dejamos arrastrar por ese pensamiento que nos ronda continuamente en la cabeza y no vemos más allá. Y llega un día que por fin consigues aquello que tanto anhelabas y te das cuenta de que habías puesto demasiadas expectativas, pues no es tan extraordinario como esperabas y no te llena; sientes un vacío. Te encuentras perdido, frustrado, te planteas entonces qué sentido tiene la vida, tu propósito en ella, dudas de ti mismo, te quedas atrapado.

Porque mientras esperamos a que la situación mejore, vivimos con miedo, desmotivados, viendo que no solo no mejora, sino que además está empeorando.

Porque mientras esperamos a volver a ver y a abrazar a nuestros familiares y amigos, vivimos con tristeza y angustia, pues aún falta tiempo hasta que llegue el anhelado día.

Porque mientras esperamos a hacer esos planes que no se pudieron llevar a cabo, vivimos con ansiedad por no poder realizarlos.

Porque mientras esperamos a que llegue el día en que triunfemos, vivimos obsesionados con esa idea y no intentamos otras opciones ni vemos otras posibilidades a nuestro alrededor.

Porque mientras esperamos... se nos va la vida... esperando... y el tiempo no vuelve.

Por eso, disfrutemos el viaje, el día a día, los pequeños placeres de la vida; valoremos a las personas que suman en nuestra vida y hagámosles saber cuánto nos importan.

Sé que no estamos pasando por la mejor de las situaciones, pues hay familias que han quedado devastadas por la pérdida de algún familiar, o están pasando dificultades económicas, y a esto le sumamos que no podemos compartir tiempo como nos gustaría con nuestros familiares ni amigos hasta que la pandemia esté controlada. En mi caso, no veo a mi familia y a muchos amigos desde el verano, e incluso desde antes, y por supuesto que tengo muchísimas ganas de abrazarles, de besarles... Pero he aprendido a no esperar y a disfrutarles en la distancia a través de llamadas, mensajes, fotos... Porque la distancia me impide verles pero no me impide amarles y sentirles cerca. Y cuando por fin podamos vernos, abrazarnos y besarnos será maravilloso.

Cuando no puedes cambiar una situación, tienes que cambiar tú y ser el cambio que te gustaría ver. Una frase de la película que me encantó es esta:

La vida está llena de posibilidades, tú solo tienes que saber adónde mirar. No te pierdas las alegrías de la vida.

 

En la vida, todo llega, todo pasa, todo cambia. VÍVELA, ES UN REGALO.

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