Susana Rivero ACNUR

El domingo pasado os contaba por redes sociales que eldiario.es me había hecho una entrevista para conocer más de cerca cómo es la labor de un captador de socios para una causa humanitaria. Aquí os dejo el link del vídeo, por si no lo habéis visto; también lo he subido a Instagram, en IGTV.

"La profesión del NO", así lo han titulado. A lo largo de una jornada de trabajo recibimos muchos "NO". Muchas personas a las que preguntamos van con prisa, otras no creen en la ayuda humanitaria, hay quien piensa que primero hay que ayudar en España y los menos son los que ni te miran, no te responden o te dan una mala respuesta. Algo que tienen en común casi todas las personas que se paran a escucharnos es que están concienciadas a favor de las personas más desfavorecidas. Los españoles somos muy solidarios, todo hay que decirlo.

También os contaba que durante la entrevista me hicieron dos preguntas que son muy importantes para mí. Una de ellas no salió la respuesta completa y la otra no la incluyeron. Son estas:

1.-¿Por qué elegí trabajar en ACNUR?. Sale en el vídeo pero la respuesta está incompleta. El periodista grabó dos veces esta pregunta, pues me daba el sol de frente y nos cambiamos de ubicación. Lo primero que le dije fue que la experiencia de Lucía, mi pediatra en Senegal con Unicef me inspiró para trabajar en una causa humanitaria. Quienes me conocéis bien, sabéis que Lucía para mí es una persona muy especial a la que estoy infinitamente agradecida pues, a día de hoy, soy la persona que soy en gran parte gracias a ella, de ahí que le dedicara un post.
Continué. A principios de julio de 2017, tuve una crisis personal médica, enfermé sin saber el foco que me produjo una poliartralgia generalizada y otros síntomas. A los pocos días de mi enfermedad, mi marido y yo decidimos cerrar nuestra tienda de informática tras catorce años desde su apertura, debido a la situación económica. En esos días, publiqué en redes sociales un vídeo que había grabado tiempo atrás contando mi experiencia con el TDAH de mi hija; tuvo una bonita acogida, con muchos comentarios de agradecimiento por poner voz a un trastorno invisible, gracias a que Lucía, mi pediatra y Laura de Malasmadres lo compartieron en sus propias redes.
Llegó septiembre, último mes que tendríamos abierta la tienda, y yo tenía sentimientos encontrados: por una parte, quería liberarme de una etapa que estaba estancada y por otra, no sabía qué hacer con mi vida laboral. Mientras tanto, Lucía, mi pediatra estaba en Senegal con Unicef; sus vivencias allí me conmovieron y me inspiraron para darme cuenta de que somos unos afortunados por vivir en esta parte del mundo y que ayudar a los demás también me gustaba, me hacía sentir bien.
La forma más inmediata para ayudar que se me ocurrió fue dando forma a lo que meses después se convertiría en mi blog, donde cuento mi experiencia con el TDAH para conseguir que familias con este trastorno se sientan acompañadas y un poco menos solas y también comparto mis conocimientos adquiridos trabajando durante siete años en una tienda de informática, así como otras experiencias y reflexiones que puedan servir de ayuda a alguien.
Casi un año después, tras muchas idas y venidas a médicos y hospitales, me dijeron que no había rastro de la espondilitis anquilosante, la enfermedad autoinmune que en un primer momento me habían diagnosticado. Animada y con muchas ganas de retomar mi vida laboral, visualicé aquello que un año atrás me hizo un 'click', Lucía en Senegal, y decidí que trabajaría para una causa humanitaria. Me conecté a internet y en menos de media hora apareció ACNUR, donde trabajo desde octubre de 2018. Es un empleo donde consigo ayuda para las personas que más lo necesitan y, al mismo tiempo, me permite conciliar mi vida laboral y familiar.

2.- ¿Qué anécdotas me han marcado trabajando en ACNUR?. No sale en el vídeo. Tengo muchas anécdotas grabadas a fuego, y no todas son buenas, pero una en concreto me hizo llorar, es la que hasta el momento más me ha calado. Una señora me confesó emocionada que se hizo socia de ACNUR conmigo porque, unos meses atrás, su nieta de ocho años le contó que el dinero que la regalaran los Reyes Magos se lo quería dar a ACNUR, para ayudar a los niños que lo han perdido todo, pues lo necesitan más que ella. Según me lo estaba contando, se me erizaba la piel y me emocioné con ella por la maravillosa empatía de esa niña. Fue un momento realmente increíble.

Con la entrevista y estas preguntas que os contesto aquí, ya sabéis un poquito más acerca del trabajo que realizo; me apetecía mucho compartirlo con vosotros. Espero que os haya gustado.

 

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