Cuando cerramos nuestra tienda de informática me sentí aliviada y vacía al mismo tiempo, tuve durante días una sensación muy extraña. Entonces pensé en lo bien que me sentí cuando tres meses atrás muchas personas agradecieron que compartiera el vídeo que dio origen a este blog.
En ese instante se me encendió la bombilla: en siete años pude observar que la mayoría de la gente tenía las mismas dudas y los mismos problemas con su ordenador y se me ocurrió que podía compartir algunos consejos prácticos en un blog. ¿Os creeríais si os dijera que el dominio del blog lo tengo desde hace 16 años y hasta ahora no lo había usado? Así es, ya iba siendo hora. Pues venga, al lío.
Un problema muy habitual en verano es el sobrecalentamiento. El aumento de la temperatura afecta negativamente a todos los equipos informáticos, especialmente a los portátiles: si se calientan en exceso, se apagan solos para evitar que se produzcan daños en el equipo.
¿Por qué ocurre?
Los componentes del ordenador que más calor producen están conectados a un disipador (parecido al radiador de un coche), bien directamente o a través de un tubo de cobre (también llamado heatpipe). Un ventilador absorbe aire a través de las rendijas del ordenador y lo impulsa a través de las aletas del disipador, expulsando así el calor hacia el exterior y manteniendo el equipo a una temperatura adecuada. Como consecuencia de ello, el polvo que hay en el ambiente (y el pelo de animal si hay mascotas en casa) se introduce por las rendijas del equipo y poco a poco se va depositando entre el ventilador y el disipador. Con el tiempo, ese polvo se convierte en una maraña de pelusa que impide que el aire fluya adecuadamente a través del disipador y, por tanto, no refrigera bien el equipo.
En el caso de los portátiles, el espacio interior es muy pequeño y se calientan más, y aunque tienen una protección contra las altas temperaturas, a veces dicha protección no apaga el equipo a tiempo y pueden producirse daños permanentes. En el caso de los equipos de sobremesa, es muy raro que lleguen siquiera a apagarse por calentamiento, pues el espacio interior es mayor que en el portátiles, los ventiladores son más grandes y los radiadores son menos propensos a obstruirse por suciedad ya que sus aletas están más separadas.
¿Qué hacer?
No volver a encenderlo y llevarlo a un servicio técnico de confianza para que lo miren, si es posible con el cargador incluido, pues disponer de este a veces facilita el diagnóstico de la avería. El técnico procederá a desmontar el equipo hasta llegar al disipador y quitará la pelusa que se ha ido depositando con el tiempo. Si es buen profesional, también cambiará la pasta térmica que une los componentes del equipo con el disipador (pues se suele quedar reseca y no transmite bien el calor, lo que también hace que se caliente más el ordenador) y el portátil volverá a funcionar correctamente.
Si después de varios apagados por exceso de temperatura el equipo ya no se enciende o se enciende pero no da imagen en pantalla, es muy posible que se hayan dañado las soldaduras que conectan alguno de los chips principales a la placa del equipo, con lo que habría que realizar un reballing, que consiste en desoldar completamente el chip afectado y volver a soldarlo de nuevo a la placa. Dicho proceso es un procedimiento mucho más complicado y costoso que la limpieza interior del equipo, y no siempre se puede garantizar el éxito de la reparación.
¿Se puede evitar?
En el caso de los equipos de sobremesa, el mantenimiento es más fácil. Con el equipo apagado y desconectado de la red eléctrica, se puede quitar la carcasa que lo recubre y con la ayuda de una brocha se puede quitar cuidadosamente el polvo del ventilador y del resto de componentes. También un aspirador te ayudará a quitar el polvo depositado en la base del mismo.
En el caso de los portátiles, tener una base refrigeradora ayuda a que se calienten algo menos. De manera ocasional, se puede usar un spray de aire comprimido y cada cierto tiempo introducir el tubito por las rendijas que están cerca del ventilador y hacer varios disparos cortos; esto ayuda a remover el polvo o pelo de animal y que no se deposite en el disipador. Es importante que sean cortos, pues de lo contrario el spray pierde presión rápidamente y, además, se puede condensar la humedad del ambiente formando escarcha sobre algún componente donde pueda quedar algo de carga eléctrica y dañarlo.
MUY IMPORTANTE
Ante la duda, si no sabes, no toques. Lleva el equipo a un servicio técnico profesional con buenas referencias.
Siempre habrá alguna persona osada que abrirá el portátil para limpiarlo o se lo llevará a algún amigo, primo o cuñado que entiende de ordenadores y después de abrirlo no sabrá cómo continuar. Os diré que, si nunca lo habéis hecho y no estáis familiarizados con este tipo de componentes, no lo hagáis, pues hay muchos tornillos pequeños que se pueden perder fácilmente y los fabricantes se encargan de que sean muy difíciles de abrir y muy fáciles de romper si no se abren de la forma adecuada. Además, si no lleváis protección de toma de tierra, podéis producir una descarga de electricidad estática con solo tocar la placa y podéis dañarla.
Comentarios