Pantallazo en un Mac

¿Y cómo alguien como yo, sin formación técnica previa más allá del paquete Microsoft Office y algunos programas de Adobe, acaba trabajando en una tienda de informática? Esa misma pregunta me hice yo cuando Nacho me planteó ser su socia.

Pues por pura necesidad: su socio quería dejar el negocio y Nacho quería continuar con él. Así que, compré la parte del socio y entré en el 'maravilloso mundo del Autónomo en España'.

Para poneros en antecedentes laborales, ya había trabajado en varias empresas de diferentes sectores en departamentos de marketing, publicidad, atención al cliente, incluso de cara al público. En mi último trabajo por cuenta ajena, una empresa de formación, estuve más de cinco años en el departamento de marketing y mi relación con el departamento de informática no iba más allá de:

- Hola, no tengo red.
- Reinicia.
- Ya he reiniciado y sigo sin red

Porque eso sí que lo tenía bien aprendido de casa: cuando en Windows dejan de funcionar algunos servicios o se queda pillado, un informático siempre te dirá la palabra mágica 'reinicia'.

Mucha gente me ha llegado a preguntar cómo era posible que trabajáramos y viviéramos juntos sin acabar desquiciados. Pues se puede, doy fe.

Los autónomos son las personas que menos bajas causan, no porque sean inmortales, no, porque se llevan la enfermedad y todo el dopaje necesario al trabajo

Los primeros días yo escuchaba las necesidades de la gente, observaba y aprendía de Nacho. Poco a poco, empecé a estar sola en el mostrador, aunque solía precisar de la ayuda del experto.

Todavía recuerdo con sudores fríos el primer día que me quedé completamente sola, no llevaba ni un mes: fui a trabajar con fiebre y gastroenteritis, creí morir en el intento. Fue uno de mis aprendizajes acerca del 'maravilloso mundo del Autónomo en España': los autónomos son las personas que menos bajas causan, no porque sean inmortales, no, porque se llevan la enfermedad y todo el dopaje necesario al trabajo para aguantar sin desfallecer.

Y como era de esperar, Murphy se cebó conmigo. Ese día entró a preguntar y a comprar más gente que nunca. Física y mentalmente estaba al 30%, sentí cómo salía la rubia que habita dentro de mí y, para mitigarlo, llamé pidiendo ayuda a Nacho en repetidas ocasiones, pero no pudo cogerme el teléfono todas las veces porque estaba en un cliente haciendo una instalación. Contra todo pronóstico, finalicé la jornada con buena caja y feliz, pues pensé que si pude sobrevivir a aquello, sobreviviría a todo lo demás. Y así fue.

El año pasado, después de catorce años de negocio propio creado desde cero, tras muchas horas invertidas y mucha gente satisfecha, la crisis nos terminó de pasar factura y tomamos la decisión de cerrar, porque una retirada a tiempo es una victoria.

 En los siete años que trabajé allí, algo de informática he aprendido (y a lidiar con gente de todo tipo también). Muchos de los problemas que la gente tenía con sus ordenadores eran comunes y en la mayoría de los casos se podrían haber evitado con unos conocimientos mínimos de informática a nivel de usuario. Eso es lo que trataré de enseñaros aquí, entre otras cosas.

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