Llevaba mucho tiempo sin escribir en el blog y qué mejor momento para retomarlo que el último día del año para darle un nuevo impulso y seguir compartiendo con vosotros en el 2019.
Hace unos días en redes sociales hacía balance del 2018: "empecé el año con una sensación extraña, iba a cumplir los 40 y era como si me hiciera mayor de repente. Y, sin embargo, he podido comprobar que nunca me había encontrado mejor conmigo misma. 2018 ha sido un año de autoconocimiento, de descubrir nuevas facetas, de conocer nuevas personas, de dejar ir a otras, de cambios, de miedos, de incertidumbre, de nuevos proyectos, de volver al mundo laboral, de compartir tiempo, risas y emociones con personas que suman. Gracias a todos por estar ahí."
Últimamente en mi entorno se han dado circunstancias adversas que me han removido por dentro y me han hecho reflexionar. Me he dado cuenta de que cada día es un regalo, es una oportunidad para compartir con gente que suma y para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida que son aquellas que recordaremos el día de mañana: un abrazo enorme de mis hijos, un beso robado de Nacho, una conversación inspiradora, risas descontroladas con amigas, un mensaje en el móvil preguntando qué tal estoy, una comida familiar, la lectura de un buen libro, cantar en la ducha, escuchar en silencio el vaivén de las olas del mar...
Nuestra actitud será nuestra guía
Para mí la vida es como un viaje y cada uno de nosotros conducimos la nuestra propia. Somos nosotros los viajeros quienes elegimos quién queremos que nos acompañe, a dónde queremos ir, qué queremos hacer, qué sueños queremos cumplir. Nuestra actitud será nuestra guía: habrá momentos que encontraremos baches y piedras en el camino; en alguna ocasión podremos esquivarlos, sin embargo, en otras no será posible. No rendirse, levantarse y continuar el viaje con una sonrisa y con algunas heridas nos hará más expertos y felices. En el trayecto nos encontraremos con nuevas personas viajeras, algunas más positivas que otras, que nos enseñarán y nos aportarán experiencias únicas y diferentes. Algunas se quedarán hasta el final del viaje, otras tomarán diferentes direcciones pero el destino volverá a ponernos en el mismo punto; otras, sin embargo, se quedarán por el camino, pero de todas ellas siempre aprenderemos algo nuevo. No sabemos cuán largo será nuestro viaje pero lo importante es haberlo vivido con ilusión, haberlo sentido con pasión, haberlo disfrutado plenamente y haberlo exprimido al máximo al lado de las personas que nos quieren, que nos buscan para pasar buenos momentos y que nos acompañan en los momentos menos buenos.
Miro el 2019 con ilusión para seguir disfrutando con mis hijos, mi familia y mis amigos; con entusiasmo por conseguir mis sueños, por seguir aprendiendo y mejorando cada día, con esperanza por conseguir un mundo mejor. Si todos ponemos nuestro granito de arena para ser cada día la mejor versión de nosotros mismos un cambio es posible, pues el cambio empieza en nosotros: pequeños cambios pueden dar grandes resultados. Salud y mucho amor son los ingredientes principales para conseguirlo.
Os deseo todo lo mejor para el nuevo año que está a punto de comenzar. ¡Feliz 2019!
Comentarios