Cuando hace menos de un mes daba a conocer a mis amigos la apertura de este blog, muchos me dieron la enhorabuena, me animaron y me escribieron unas palabras preciosas, GRACIAS. En concreto, dos amigas me hicieron unos comentarios que dan sentido a todo y que me dan fuerzas para seguir compartiendo:
"Enhorabuena, Susana!!! Es fantástico. Tienes el don de escribir bonito y va a ser un gustazo leerte. Me apunto a seguirte!!! Y estás muy guapa además, algún día escribes un post y nos compartes tu secretos para estar así de radiante". Elisa
"Susi, me encanta el blog, muy auténtico como tú!!!! Y con reflexiones a los 40, me siento muy identificada. El tiempo es oro y hay que priorizar las cosas que queremos hacer y las personas que suman y no restan en nuestro camino. Susi, tú eres una de esas personas que sumas o multiplicas. Te quiero mucha amiga". Arancha
Auténtica y radiante. Estas palabras me las dicen últimamente muchas personas y la explicación no es otra que ACTITUD.
La vida es un 10% lo que me pasa y un 90% cómo reacciono ante ello. John Maxwell
Pienso que nunca he fingido ser otra persona, que siempre he sido auténtica y me he mostrado tal cual soy, aunque reconozco que antes intentaba agradar a todo el mundo, caer bien, me daba vergüenza ser juzgada, y para ello, no siempre hacía lo que me apetecía ni decía lo que pensaba. Ahora digo y hago lo que pienso y siento y a quien no le guste, #hastaluegoMariCarmen, como diría La vecina rubia.
Es verdad que yo también me siento radiante ahora; sin embargo, hace un año exactamente me sentía abatida. Tuve una poliartralgia, es decir, todas las articulaciones de mi cuerpo estaban inflamadas, me dolían una barbaridad, y lo raro del asunto es que cursó sin fiebre. Sin dejar de trabajar en ningún momento, empecé mi periplo por diferentes médicos especialistas que ha durado 9 meses. Nunca antes había ido tan seguido al médico ni me habían sacado tantos tubos de sangre, ni siquiera estando embarazada.
Pasados unos días, después de haber estado tomando medicación para bajar la inflamación de las articulaciones, empecé a tener sintomatologías de lupus y como me dijo Nacho: "nunca es lupus, ya lo dice House", aunque alguna vez sí lo es. Me siguieron haciendo pruebas y me detectaron una sacroileitis, inflamación del sacro, y en septiembre un reumatólogo me diagnosticó fibromialgia. No me convenció su diagnóstico, pues no me sentía identificada con casos que conozco, así que, pedí una segunda opinión en otro hospital.
Más análisis y radiografías, tras descartar posibles alergias, dieron paso a un segundo diagnóstico casi confirmado a finales de noviembre, aunque todavía quedaba repetir la resonancia magnética del sacro. Espondilitis anquilosante: enfermedad autoinmune reumática crónica con dolores y endurecimiento paulatino de las articulaciones de origen desconocido. El nombre me asustó y más su evolución. La reumatóloga me aseguró que, si hacía mucho deporte tipo natación, pilates, yoga, y no cogía peso, el pronóstico de la enfermedad no era demasiado malo y podría llevar una vida "normal".
Os diré que, en un primer momento, mi cabeza solo pensaba en la evolución, que podría quedarme rígida sin poder moverme (una vez me pasó en la cama y la sensación es horrible) y me espantaba la idea. Y entonces recordé una conversación con Iker justo antes de ir a urgencias la primera vez, por aquel entonces tenía tres años: "Mamá, ¿a dónde te vas?" - No me encuentro bien, cariño, me voy al médico, le dije. "Y entonces, mami, ¿quién nos va a cuidar?" - Papá, cariño, le dije llorando sin que se diera cuenta, o eso creo.
Recordarla me hizo revivir el mismo miedo que sentí aquel día que no sabía qué me estaba ocurriendo, pero también me sirvió para poner acción y seguir a rajatabla los consejos de la reumatóloga; no estaba dispuesta a autocompadecerme y ver pasar de lejos la infancia de mis hijos. Y empecé a cuidar más aún mi alimentación, retomé la natación e iba más días a yoga.
Muchas personas me decían que tenía gran fuerza de voluntad; era más que eso, era una cuestión de salud. Este proceso coincidió con el cierre de nuestra tienda de informática y el no estar trabajando en ese momento también facilitó que pudiera hacer más deporte. Resurgí como el ave Fénix: asumí la enfermedad, cuanto más deporte hacía mejor me encontraba, volví a sonreír de verdad y la gente me lo notó.
El pasado marzo me repitireron la resonancia magnética del sacro y la inflamación había desaparecido, tampoco había vuelto a tener los síntomas del año anterior, aunque el dolor del sacro a veces vuelve, pero nada que ver. Conclusión: no parece que tenga espondilitis anquilosante, aunque si vuelvo a tener un brote tengo que repetir de nuevo todas las pruebas. Pregunté si algo así desparece con el deporte y me dijo que no lo sabía con seguridad, pero si el deporte me había ido bien, que siguiera haciéndolo.
Moraleja: la ACTITUD ante la vida es la clave. Como dice John Maxwell: “La vida es un 10% lo que me pasa y un 90% cómo reacciono ante ello”. Un vídeo que me encanta y que resume en cinco minutos esto mismo es el que os pongo aquí de Víctor Küppers. Si ya me encantaba él por su manera de ver la vida y de transmitir, es inspiración, un chute de energía y de sabiduría impresionantes; más me encantó su humildad cuando le contacté por email para pedirle permiso para compartir sus vídeos. Gracias de corazón, Víctor.
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